martes, 2 de marzo de 2010

No se preocupen, no son ustedes diferentes a los demás ¿o sí?



(Avance del próximo artículo en el Periódico Parapanda)

Muchos cambios están ocurriendo a nivel mundial, exigiendo una nueva postura hacia el mismo por parte de las personas. El mundo cambia y muy rápido. Avanza de tal manera que no se puede quedar observando y dejar que las cosas sucedan sin nada que hacer. Un claro ejemplo sería la crisis actual. El entorno se nos presenta dinámico y nos obliga a estar receptivos y preparados para el cambio, pero además si se quiere evolucionar se presenta casi obligatorio el autoplantearse el cambio y no esperar a que nos arrastre la marea de este entorno frenético.

Desde el blog SOS Íllora llevamos más de una año presentando iniciativas para iniciar procesos de cambio en diferentes ámbitos del municipio de Íllora. Que Íllora necesita cambios es una realidad y desde el blog lo planteamos desde una perspectiva activa. Atacando la idea del cambio de frente y sin complejos. Creemos que el municipio necesita cambios y de forma urgente.

Pero hay gente que no lo ve así. Muchas veces las personas no se comprometen con el cambio porque no saben lo que va a pasar. Por no saber cómo actuar. Lo nuevo no es algo definido, por lo tanto una forma de defenderse de lo desconocido es agarrándose de lo conocido y a su vez negando lo nuevo.
La resistencia al cambio es un síntoma absolutamente natural. Ahora bien ¿cuáles son los motivos que pueden ocasionarla?

En primer lugar, nos encontramos con lo que se conoce como el no conocen lo suficiente. Si no conoces tiendes a retrasar el cambio. ¿Por qué puedes no conocer?

• Se resiste cualquier tipo de cambio si no se conoce en qué consiste, para que se lleve a cabo y cuál es su impacto en términos personales.

• En muchas ocasiones las personas juzgan negativamente al cambio sólo por lo que sucede en su ámbito de influencia (su grupo de trabajo, su familia, sus amistades, sus negocios, etc) sin considerar los beneficios globales que obtiene la sociedad en su conjunto.

Otro motivo, si las personas en este caso tienen suficiente información sobre el cambio, es el ofrecer cierta resistencia simplemente porque perciben que no pueden cambiar.
No saben cómo hacer lo que deben hacer o no tienen las habilidades y los recursos que se necesitan para cambiar. O simplemente, por la sensación de que el verdadero cambio no puede producirse. ¿Les suena que en anteriores artículos les había hablado de esto concretamente en Íllora? Es una realidad en el municipio y muchos vecinos así lo corroboran con sus testimonios.

Por último, si las personas conocen lo suficiente sobre el cambio a encarar y se sienten capaces de realizarlo, empieza a tener mucha importancia la verdadera voluntad de cambiar.

En algunos casos, el cambio despierta sentimientos negativos en las personas y éstas sencillamente no quieren cambiar ya que consideran que no les conviene o que las obliga a moverse fuera de su zona de comodidad. Esto puede partir de sentimientos tales como: el desacuerdo, la incertidumbre, la pérdida de identidad, etc

En casi todos los procesos de grandes cambios aparecen de alguna forma y en alguna medida los sentimientos mencionados. Pero también pueden aparecer algunos sentimientos positivos como: el entusiasmo por la posibilidad de un futuro mejor, la liberación de los problemas de lo viejo y las expectativas de crecimiento personal y colectivo.

Un proceso de cambio es eficiente si todos los implicados están comprometidos con él. Para que las personas se comprometan, estas no pueden ser atropelladas por el proceso como si fueran algo ajeno al mismo. El cambio ocurre a través de las personas y para que se considere a las personas como parte del proceso de cambio es necesario conocer sus valores, sus creencias, sus comportamientos. ¿Conocen las personas encargadas de llevar a cabo un proceso de cambio en Íllora todas estas cuestiones?

Lo que mata realmente el proceso de cambio es la ignorancia sobre nuestra naturaleza de resistencia a cambiar y no la resistencia en sí misma.
Hay que crear y desarrollar una actitud y mentalidad abierta a los cambios. Una cultura que permita acoger las buenas iniciativas, así como desechar las malas. No hay que tener miedo al cambio.

Cambio, según indica el diccionario es " acción o efecto de cambiar ", que a su vez, es dar, tomarlo, poner una cosa en otra, mudar, variar, alterar.

Cambiar no significa perder los valores y los buenos quehaceres de la Íllora antigua.
Cambiar significa avanzar y utilizar esas buenas cosas como cimientos de ese proceso evolutivo.

Quien no se adapte al cambio morirá en el camino. Hay que evolucionar rápido, eficazmente y de una forma planificada.

Pero como decía anteriormente: Si le da miedo el cambio en Íllora, le despierta sentimientos negativos o simplemente no sabe cómo encararlo, es usted cien por cien normal. Lo dice la ciencia, la resistencia al cambio es inherente a la condición humana, lo llevamos dentro. Pero también es humano vencerla.

A los que hayan vencido la resistencia al cambio ¡Bienvenido!: http://sosillora.blogspot.coms!:

Al resto, os continuamos esperando.

Juan Ruiz Coca

1 comentario:

  1. Para cambiar hay que educar ,hay que crecer y abrir la mente a través del conocimiento y la cultura.

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